Baños de medio cuerpo

Doy este nombre a aquellos baños en que a lo sumo llega el agua hasta la mitad del cuerpo, próximamente hasta la región estomacal, quedando ordinariamente por debajo de este nivel; representan, por consiguiente, un término medio entre los baños completos y los de pies. límites máximo y mínimo que a veces no pueden aplicarse con ventaja.
Pueden usarse de tres maneras distintas.

  • 1º. Permaneciendo de pié en el agua, de modo que ésta cubra la pantorrilla o las rodillas.
  • 2º. Puesto el bañista de rodillas en el agua de modo que ésta le cubra completamente los muslos.
  • 3º. Sentado dentro del agua de tal suerte que ésta le cubra hasta el ombligo o la mitad del bajo vientre. Este es en propiedad el verdadero baño de medio cuerpo.

Las tres clases deben tomarse con agua fría y contarse en el número de los reconstituyentes o fortificantes. Por consecuencia se recomienda su uso a los sanos que quieran fortalecerse más, a los débiles que tengan necesidad de recobrar fuerzas y a los convalecientes que quieran recuperar del todo la salud.

Los enfermos no tomarán, en ningún caso, baños sin previa prescripción facultativa, puesto que hay circunstancias en que podrían dar resultados contraproducentes.

Lo mismo para enfermos que para sanos, estas tres clases de baños incompletos forman siempre parte de algún otro tratamiento, y su duración no pasará de 3 minutos, ni bajará de medio.

De ordinaria prescribo las dos primeras clases, de pies y de rodillas, a aquellas personas que por causas diversas han perdido casi por completo las fuerzas, para inaugurar el plan curativo, siempre con buen resultado. No me detendré a enumerar estas causas, pero debo consignar que, en efecto, hay muchos pacientes que, en su extrema debilidad, no pueden soportar la presión del agua sobre todo el cuerpo, de lo que podría citar centenares de ejemplos, en personas de todas las clases sociales. Estos enfermos, que han llegado al último grado de fuerza, son precisamente los que me han inspirado el uso de estos medios baños; ya que su mísero estado exige un tratamiento hidroterápico más moderado y prudente, que a las veces debe prolongarse por varias semanas, hasta que han recobrado parte de las perdidas fuerzas.

A las dos clases de baños mencionadas va unida, por lo general, otra práctica confortante: la inmersión de los brazos, hasta los hombros, en agua fría. Este doble tratamiento se emplea, además con éxito, para combatir la frialdad de los pies.

El baño numero 3º, o medio baño propiamente dicho, merece particular atención, y se recomienda desde luego a las personas que gozan de buena salud. El uso de este baño contiene, en su origen, las enfermedades del bajo vientre y la debilidad de las extremidades inferiores, que no reconocen otra causa que el enervamiento de las fuerzas producido por una educación afeminada. Los expresados baños vigorizan el organismo, conservan y acrecientan las fuerzas en toda la región inferior del cuerpo, por muy debilitadas que se encuentren. Por tanto suplen, con gran ventaja, las fajas con que millares de personas oprimen el bajo vientre, en dos y más dobleces; que parecen destinadas a impedir que la dolencia pueda separarse del mísero cuerpo. Pruébese con resolución, a la vez que con prudencia nuestro baño de medio cuerpo, y se verá cómo disminuyen de un modo palpable las hemorroides, cólicos de aire, hipocondría, histerismo y toda esa legión de enfermedades que tienen su especial asiento en el bajo vientre, donde hacen estragos sin cuento.

A individuos sanos les recomiendo que, al levantarse por la mañana, se laven el medio cuerpo superior y por la tarde tomen este medio baño. Si no tienen tiempo para lavarse por la mañana, háganlo al tomar el baño.

Para terminar este capítulo citaré algunos ejemplos relativos al uso de los expresados baños, para enfermos.

Un joven perdió de tal manera las fuerzas a consecuencia del tifus, que no podía emprender el más ligero trabajo. Por espacio de mucho tiempo permanecía arrodillado en el agua, cada dos o tres días, en un principio un minuto, y de 2 a 3 más tarde. De una semana para otra fue recuperando fuerzas hasta que volvió a su primer estado.

Otro enfermo padecía de fuertes congestiones, y de esto ocurren frecuentes casos, que tienen su origen en el bajo vientre. Un día se lavó bien la mitad superior del cuerpo y otro tomó el baño de rodillas. Al cabo de algún tiempo se vio libre del molesto huésped.

No es inferior su eficacia para combatir los males del estómago que provienen de flato o de gases allí detenidos; este baño es el específico más seguro para expulsar esos gases, de ordinario molestos residuos de graves enfermedades.

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