Baños de pies

Para tomarlos se mete el pié hasta la rodilla o un poco más arriba en agua fría, durante uno a 3 minutos.

1. Baños de pies fríos.

Si se trata de enfermos sirven estos baños principalmente para atraer la sangre y aminorar su afluencia a la cabeza y al pecho. De ordinario se aplican en unión con otros tratamientos, sobre todo en casos en que el paciente, por cualquier causa, no puede soportar otra clase de baños.

Tratándose de sanos, tienen por objeto refrescar, hacer desaparecer el cansancio y fortalecer, por cuya razón se recomiendan especialmente a la gente del campo en la época de verano, cuando a consecuencia del excesivo trabajo pierden el sueño. Mitigan el cansancio, devolviendo la tranquilidad y con ella un sueño apacible.

2. Baños de pies calientes.

Pueden tomarse de varios modos:

1º. En agua caliente, a la temperatura de 31 a 32° C., se echa un puñado de sal y doble cantidad de ceniza vegetal. Después de bien mezclado se toma el baño por espacio de 12 a 15 minutos.

A veces hago tomar este baño a la temperatura de 38 grados C., pero siempre con la prescripción explícita de tomar a continuación otro de agua fría, durante medio minuto.

Los baños de pies se recomiendan, en general, cuando por enfermedad, falta de calor natural u otra dolencia, no procede emplear remedios más violentos, en razón a que el escaso calor desarrollado por el agua fría no sería suficiente para producir la reacción.

Por consecuencia deben aplicarse estos baños a las personas débiles, anémicas, nerviosas, a los niños y ancianos, muy particularmente a las señoras, y su acción se deja sentir muy marcadamente en las alteraciones de la circulación de la sangre, en congestiones, dolores de cabeza y del cuello, ataques espasmódicos y dolencias análogas.

Atraen la sangre hacia los pies y sirven de calmantes. Pero nunca deben recomendarse a los que son propensas a sudores de pies. La gente del campo emplea con mucha frecuencia los baños de pies calientes y conoce sus excelentes resultados.

2º. El baño de pies con «flores de heno» es un buen reconstituyente. En una vasija de agua hirviendo se echan de 3 a 5 puñados de flores de heno, se tapa la vasija y se deja enfriar la mezcla hasta la temperatura de 31 a 32° C.* (*) Por "flores de heno" se entienden todas las partes que componen la yerba: tallo, hojas, flores y semilla, o sea toda la planta conocida por ese nombre.

Es indiferente dejar las flores de heno en el baño o retirarlas y tomar el baño con la infusión solamente. Para mayor sencillez y economía de tiempo se deja todo en el barreño.

Estos baños ejercen una acción disolvente y son, por consecuencia, detergentes al mismo tiempo que confortantes; por lo que curan las dolencias de los pies, el sudor, los golpes de todas clases y contusiones, con o sin sangre; las hinchazones, la gota de los pies, las excrecencias cartilaginosas y supuraciones en los dedos; las callosidades al lado de las uñas, las heridas causadas por el calzado etc. En general, puede decirse que dichos baños son un remedio excelente para todos aquellos que tienen alguna dolencia en los pies, y un arma poderosa para combatir las impurezas de la sangre.

Un caballero sufría horriblemente de la gota de los pies o podagra, que le hacía exhalar terribles gritos de dolor. Un solo baño de esta clase, con su correspondiente envoltura, empapada en la disolución, mitigó los agudos dolores al cabo de una hora.

3°. Con el baño de pies de flores de heno guarda mucha analogía el baño de pies con paja de avena. — Para prepararlo se echa paja de avena en una caldera, se cuece durante media hora y, dejando enfriar la infusión hasta la temperatura de 31 a 32º C, se toma con ella un baño de 20 a 30 minutos.

La experiencia me ha enseñado que estos baños son irreemplazables cuando se trata de resolver las callosidades o durezas de los pies; ya sean excrecencias cartilaginosas, protuberancias, nudos etc. que resultan de la gota y podagra; ya también ojos de gallo, crecimientos viciosos de las uñas y ampollas originadas por el ejercicio o el calzado. Hasta las supuraciones y las heridas producidas por el sudor excesivo so curan con estos baños.

En una ocasión se cortó un caballero los ojos de gallo; prodújosele una gran irritación en los dedos y una hinchazón de tan mal aspecto que hacía sospechar un envenenamiento de la sangre. Tres baños de pies al día, con la infusión de paja de avena y compresas o paños que envolvían los pies hasta el tobillo, empapados en la misma disolución, hicieron desaparecer el mal en el término de cuatro días.

A otro enfermo se le presentó una hinchazón en los dedos de los pies, de color azul oscuro y de tan pernicioso aspecto, que parecía estar amenazado de una completa descomposición de la sangre. Los baños de pies y las envolturas en la forma expresada hicieron desaparecer, en poco tiempo el peligro.

En algunos casos (véase el pasage respectivo en: «Baños calientes completos») prescribo, lo mismo en los baños de pies descritos que en los calientes de todo el cuerpo, el llamado triple cambio. El término del tratamiento lo constituye en uno y otro caso el baño frío; pero se exceptúa siempre el baño de pies caliente a la temperatura de 31 a 32º, con adición de sal y ceniza. Porque, teniendo por objeto este baño atraer la sangre de arriba abajo y repartirla proporcionalmente en las extremidades inferiores, un baño de agua fría después del caliente no haría más que destruir el efecto de este último, rechazando de nuevo la sangre a la región superior, a lo menos en gran parte, de suerte que no se lograría todo el resultado que se busca. Síguese, pues, que nunca debe tomarse baño de pies frío, después del caliente con adición de sal y ceniza.

4º. No debo pasar en silencio otra clase de baños de pies, con una sustancia que tiene más de sólida que de fluida. He aqui cómo se prepara.

En un barreño o librillo se echa la malta de la cebada antes de enfriarse; métense allí los pies y muy luego se deja sentir un gran bienestar. La operación dura de 15 a 30 minutos. Aún más eficaz es el baño con el bagazo de uvas, y muy usado y recomendado entre la gente del campo, sobre todo en comarcas vitícolas, por sus buenos resultados.

Está especialmente indicado para el reuma, la gota, y dolencias análogas.

Debo hacer una observación aplicable a todos los baños de pies. Tratándose de personas varicosas o propensas a la dilatación de las venas, introducirán en el agua los pies hasta la raíz de la pantorrilla solamente, y la temperatura del líquido no excederá de 31º C.

Yo nunca prescribo baños de piés con solo agua caliente, sin mezcla de alguna otra sustancia.

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