Baños templados

Baños completos templados para sanos.

Si alguna vez ordeno baños templados a personas que gozan de salud, pero de naturaleza débil, es porque se resisten a tomarlos fríos y con el lavado que sigue al baño caliente se habitúan insensiblemente al agua fresca.

En este particular me atengo a los siguientes principios:

A personas robustas y sanas, cuyo aspecto indica que tienen sobra de calor en el cuerpo, no les ordeno baños templados sino en casos muy excepcionales. Por lo demás tampoco los piden; antes bien suspiran por el agua fría, como los peces.

En cambio se los recomiendo a los jóvenes, a los débiles y pobres de sangre, lo mismo que a las personas nerviosas, en particular a aquellas que son propensas a ataques espasmódicos, reumas y dolencias análogas; entre estas ocupan lugar preferente las madres de familia que, por las innumerables molestias de la vida, se hallan expuestas más que nadie a esta clase de males. Basta un baño mensual a 35º C. de 25 a 30 minutos de duración, con el subsiguiente lavado en frío.

Los que son propensos a reuma articular, gota o podagra deben tomar dos baños mensuales.

El verano es la época más adecuada para que las personas débiles y jóvenes ensayen los baños fríos.

A estos y a los ancianos recomiendo con insistencia un baño mensual templado, a la temperatura de 35 a 37º C de 25 minutos, con el subsiguiente lavado, que como siempre, sirve de reconstituyente. Este baño no sólo contribuye a mantener la limpieza, sí que tambien a fortalecer el organismo y refrescar el cuerpo. El que observe con perseverancia esa costumbre verá que sus fuerzas se acrecientan a medida que la transpiración aumenta y se hace más activa la circulación de la sangre.

Baño templado completo para enfermos.

Al hacer la descripción de las diferentes enfermedades se indican los casos en que deben usarse estos baños, cuyo empleo no ofrece peligro alguno, si se aplican con las debidas precauciones.

Dos fines se persiguen con el uso de los baños:

Acrecentar el calor natural del cuerpo, o disolver y segregar sustancias, que la debilitada naturaleza no podría eliminar por sus solas fuerzas.

Según las sustancias con que se preparan reciben diferente denominación, a saber:

  • Baños de flores de heno;
  • Baños de paja de avena;
  • Baños de botones, hojas o yemas de pino;
  • Baños mixtos.

Respecto de la preparación y de las aplicaciones de los dos primeros rigen, en lo esencial, las mismas prescripciones dadas para los baños de asiento. Para mayor seguridad ampliamos aquí algunos puntos.

a) Bano de flores de heno.

Se llena un saquito de flores de heno que se echa en un caldero de agua hirviendo, donde se deja cocer un cuarto de hora. Viértese el cocimiento en el baño preparado con agua caliente, cuya temperatura se regula añadiendo agua, hasta obtener los grados marcados. Este baño es el más sencillo, y por su carácter inofensivo, el más usado para elevar y normalizar la temperatura del cuerpo; así es que los sanos pueden tomarle también en todo tiempo. No pocos hidrófilos salen de mi clínica saturados con el aroma de este baño, cuyas morenas aguas abren sobre manera los poros y son un poderoso remedio para resolver las inflamaciones.

b) Baño de paja de avena

En un caldero de agua hirviendo se deja cocer por espacio de media hora un buen manojo de paja de avena, y luego se procede como en el caso anterior.

Este baño es más eficaz que el de flores de heno, y se recomienda particularmente en las afecciones de los riñones y de la vejiga, en los males de piedra y en la gota.

c) Baño de hojas o botones de pino.

Prepárase del modo siguiente: se toman botoncitos o agujas de pino, tiernas, bien frescas, ramitas machacadas, cuanto más resinosas mejor, o también piñas machacadas.

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